Prototipos
Módulo Lengas: cápsula mínima para el descanso
Doce metros cuadrados que se abren al paisaje patagónico
El Módulo Lengas arranca de una planta cuadrada y resuelve todo el programa en un único espacio continuo. No hay pasillo, no hay cuarto aparte, no hay antesala: entrás y ya estás adentro del paisaje. Esa decisión de mínima compartimentación es la que ordena el resto del proyecto y la que define cómo se descansa ahí.
El frente acristalado mira al norte. En la práctica, eso significa que la luz entra durante casi toda la jornada y que el interior se agranda sin sumar metros. La terraza de madera queda volada sobre el sotobosque: no se apoya en el suelo, no lo compacta, no lo despeja. Cuando te sentás ahí, el borde entre adentro y afuera se vuelve difuso y el bosque funciona como si fuera una habitación más.
La estructura es de entramado ligero y se ensambla en taller. Ese detalle no es menor: reduce el tiempo de obra en el sitio, evita movimiento de maquinaria pesada y deja el terreno casi sin tocar. El aislamiento térmico y la ventilación cruzada regulan el confort sin depender de sistemas activos, algo que en la Patagonia importa tanto en invierno como en verano.
Pensar el descanso desde acá cambia la pregunta. No se trata de qué servicios vas a encontrar, sino de qué dejás de hacer: menos pantallas, menos ruido, menos recorrido. Lo que se escucha son las hojas, lo que se ve es la luz que cambia, y lo que se hace es quedarse. La arquitectura reversible no es solo una decisión técnica: es la condición para que ese descanso no deje huella en el suelo del bosque.